martes, 19 de noviembre de 2024

La ceguera de los topos

La ciudad me recibe como vomitado,
por qué no decirlo,
por estas también llamadas bocas,
fauces de dientes metálicos o arenosos,
que casi hay que escalar para que la luz,
al final,
nos coja por sorpresa.

Es un día hábil más y emerjo iluso con la imagen
del aire puro, los ojos aún entornados,
se desvanece ya la duermevela
impregnada de humedad, intensos
perfumes y pieles muertas.

Aquí arriba los ecos se confunden, no saben
si hacer caso al caos de los trasnochadores
o al taconeo regular de algunos forzados insomnes.
¿Quién mira de reojo a quién?
¿Hay altivez, hay reproche?
¿Hay envidia, culpa, burla, condena?

Los ojos diminutos de los topos, puntas de aguja,
distinguen, apenas, el día de la noche.
Pero en la galería o en el espacio exterior
para qué usar algo que apenas se echará en falta.

                                           riabz

Academia

Si el sufrimiento tiene el tamaño de la vida que resta,¿cómo de terrible es la Muerte?
Ese suspiro detenido que todo apaga,
con la pupila ciega a todo mal.
Y es de considerar el tratar con más apego a la de nombre funesto habitando tan frágil cascarón, y siendo el aliento tan precario en su persistencia.
No lanzarse de cabeza a sus mortíferos brazos no ha de ser impedimento a considerar el alivio de su compañía.
Saberla esperando, sin que esto sea ya amenaza o pena irresoluble.
Y entiéndanme bien, no hay nada como el dolor para reverenciar la existencia saludable, la que permite apreciar la belleza del hálito de la Tierra, precioso suelo que muere cada día con nosotros en pos de destinos más fríos pero más discretos en sus emociones.
Demos gracias pues porque un día sigue al otro y no poco milagro es éste que se le arranca al hielo del universo inmenso.

18/11/24
                                            Fátima N. S.

lunes, 21 de octubre de 2024

Galgo

Famélica
parezco famélica
Los pómulos agudos como dagas
Las tripas encogidas
El cuerpo un nudo tenso
esperando lo que hayas de traer,
lo que escondes tras la esquina.
Famélica y atenta
presta a devorar la desgracia
y aligerar su peso a dentelladas.

21/10/24                               
                                   Fátima N. S.

jueves, 11 de abril de 2024

Breve

Sopa de piedras
He visto el mundo
El azar nos sostiene vivos
Todo lo demás es alimento duro de tragar.

09/04/24
                                      Fátima N. S.

La casa

La gotera en el salón,
la humedad en el aire,
perturban mi escritura, mi sueño.
Desvelada merodeo.
La casa nocturna se abre,
me invita a vagar con la mirada perdida.
Mis dedos recorren las grietas de la noche que muerden las paredes,
las yemas rozando burbujas de abandono, pintura quebrada.
Los muebles silenciosos se despliegan en capas de olvido blanco, en recuerdos sepultados en tenebrosas hendiduras.
Me detengo unos segundos, quizás unas horas...
¿Cuánto tiempo llevo sin vivir aquí?, ¿cuánto soñando?
Reanudo los pasos de mi insomnio, puliendo en el avance las torpezas que mellaron la tarima, y pienso
-Qué extraña vigilia iluminada por tanta claridad sombría,
qué nostalgia en el pecho desconsolado.
Un centelleo en el suelo, un crujido doloroso.
Mis pies inquietos se cortan con cristales que se llevan mi reflejo.
A golpe de espejo, duermo.

10/04/24
                                                  Fátima N. S.

lunes, 25 de marzo de 2024

FE

Anhelo la falta de deseo,
la plenitud de tu derrota
que es victoria,
tu dulce rostro velado de misterio.
Anhelo por fin callar sobre tu beso de incienso
y tumbarme subyugada por tus vestidos de viento.
Están las más valiosas querencias por encima de los cuerpos.
De la tierra tomo impulso,
las manos me acercan al aire,
mientras se aclara mi carne,
y ese gozo final, ese vuelo sin desdicha,
Torbellino de la Nada que me recoge en su seno,
Torbellino que me escoge para diluirme en sueño.

(25/03/2024)

                                           Fátima N.S.

martes, 16 de enero de 2024

PREMONICIÓN

He tenido un sueño de estrellas cercanas,
gigantes silenciosos y opacos
que no albergaban deseos
y me pareció bien.
Los rostros de los dioses, emergiendo de sus torturados estratos,
saludaban ausentes exhalando en su mutismo
una paz compacta.
Muchas cosas y ninguna acontecieron en este sueño cósmico
de inabarcables proporciones,
de lógica sumergida en el tiempo inventado.
Esperé el golpe de angustia tras estas frías revelaciones.
Nada vino, nada pasó,
solo tranquilidad silente y ciega.
Qué callado todo, pensé, qué oscuro
y me pareció, sí, me pareció bien.

(15/1/24)
                                       Fátima N. S.