miércoles, 20 de noviembre de 2024

Esperanza en la ecdisis

Si pudiera desprenderme de estas ropas,
mudar de piel cuando me fuera necesario,
cuando la incómoda existencia reclamara,
por ejemplo, nuevas formas de vivir y de actuar
y de querer.

Si fuera posible una funda más ajustada.

Si pudiera conseguir que mis escamas
se volvieran más grises y opacas con el tiempo
y mis ojos perdieran transparencia y claridad,

y entonces la gruesa película se desprendiera
quedando como una copia hueca del ser
que hasta hacía poco protegía con celo.

Si pudiera no solo imitar a los ofidios.

Si pudiera, en su caso, mudar mi exoesqueleto,
como buen artrópodo permitir que todo mi cuerpo
creciera libre desechada la calcárea cutícula,

y volver a recibir el aire limpio y fresco
que ya otras veces probaron mis pulmones,
y volver a sentirme como un hombre nuevo.

Si pudiera como toda ave suplir mi plumaje,
como cualquier bebé recién llegado
estrenar una piel con la que lograr brillar otra vez.

                                       riabz

La glándula del acicalamiento

Es la luz de media tarde que se filtra
por el fino cedazo que son ahora las nubes.
Parece que la oscuridad ande desorientada
y se pregunte qué la colocó aquí
a horas tan intempestivas.

La penumbra se ha extendido por sorpresa
y lo que parece ser el anuncio
de un chaparrón sin precedentes
tiene a toda esta gente demorando sus compras.
Los hay que van a agradecer
el contacto con la espuma deshecha,
son los que sonríen con otro brillo en los ojos.

Otros protegerán hasta el ridículo
sus ridículos trajes, sus peinados, sus perfumes caros,
para no desestabilizar un ápice
la seguridad que con mimo han fabricado
en el laboratorio de sus casas.

Miro fuera y ralentizo más la fila de impacientes.
E Imagino al gorrión posado inmutable
en la rama o barandilla o hueco en la arena
mientras la lluvia lo cala, aparentemente.

Y pienso, con tristeza, cuándo y de qué forma
podrá recuperar
la esencia de su plumaje.

                                       riabz

martes, 19 de noviembre de 2024

La ceguera de los topos

La ciudad me recibe como vomitado,
por qué no decirlo,
por estas también llamadas bocas,
fauces de dientes metálicos o arenosos,
que casi hay que escalar para que la luz,
al final,
nos coja por sorpresa.

Es un día hábil más y emerjo iluso con la imagen
del aire puro, los ojos aún entornados,
se desvanece ya la duermevela
impregnada de humedad, intensos
perfumes y pieles muertas.

Aquí arriba los ecos se confunden, no saben
si hacer caso al caos de los trasnochadores
o al taconeo regular de algunos forzados insomnes.
¿Quién mira de reojo a quién?
¿Hay altivez, hay reproche?
¿Hay envidia, culpa, burla, condena?

Los ojos diminutos de los topos, puntas de aguja,
distinguen, apenas, el día de la noche.
Pero en la galería o en el espacio exterior
para qué usar algo que apenas se echará en falta.

                                           riabz

Academia

Si el sufrimiento tiene el tamaño de la vida que resta,¿cómo de terrible es la Muerte?
Ese suspiro detenido que todo apaga,
con la pupila ciega a todo mal.
Y es de considerar el tratar con más apego a la de nombre funesto habitando tan frágil cascarón, y siendo el aliento tan precario en su persistencia.
No lanzarse de cabeza a sus mortíferos brazos no ha de ser impedimento a considerar el alivio de su compañía.
Saberla esperando, sin que esto sea ya amenaza o pena irresoluble.
Y entiéndanme bien, no hay nada como el dolor para reverenciar la existencia saludable, la que permite apreciar la belleza del hálito de la Tierra, precioso suelo que muere cada día con nosotros en pos de destinos más fríos pero más discretos en sus emociones.
Demos gracias pues porque un día sigue al otro y no poco milagro es éste que se le arranca al hielo del universo inmenso.

18/11/24
                                            Fátima N. S.

lunes, 21 de octubre de 2024

Galgo

Famélica
parezco famélica
Los pómulos agudos como dagas
Las tripas encogidas
El cuerpo un nudo tenso
esperando lo que hayas de traer,
lo que escondes tras la esquina.
Famélica y atenta
presta a devorar la desgracia
y aligerar su peso a dentelladas.

21/10/24                               

                                   Fátima N. S.

jueves, 11 de abril de 2024

Breve

Sopa de piedras
He visto el mundo
El azar nos sostiene vivos
Todo lo demás es alimento duro de tragar.

09/04/24
                                      Fátima N. S.

La casa

La gotera en el salón,
la humedad en el aire,
perturban mi escritura, mi sueño.
Desvelada merodeo.
La casa nocturna se abre,
me invita a vagar con la mirada perdida.
Mis dedos recorren las grietas de la noche que muerden las paredes,
las yemas rozando burbujas de abandono, pintura quebrada.
Los muebles silenciosos se despliegan en capas de olvido blanco, en recuerdos sepultados en tenebrosas hendiduras.
Me detengo unos segundos, quizás unas horas...
¿Cuánto tiempo llevo sin vivir aquí?, ¿cuánto soñando?
Reanudo los pasos de mi insomnio, puliendo en el avance las torpezas que mellaron la tarima, y pienso
-Qué extraña vigilia iluminada por tanta claridad sombría,
qué nostalgia en el pecho desconsolado.
Un centelleo en el suelo, un crujido doloroso.
Mis pies inquietos se cortan con cristales que se llevan mi reflejo.
A golpe de espejo, duermo.

10/04/24
                                                  Fátima N. S.